domingo, 25 de noviembre de 2012

Un viernes realmente negro. Una aproximación (casi) sociológica.

Un viernes realmente negro. Una aproximación (casi) sociológica.

25 de noviembre 2012

Cuando desde la teoría y las discusiones conciliares que se dan entre quienes practican y los aspirantes de la Sociología, se toca el tema de como el neoliberalismo ha permeado el entramado social, pocas veces nos percatamos que se debe ser más aterrizado, máxime cuando la práctica del oficio se concibe como un compromiso para el cambio.

Es por eso que desde hace varios meses he tratado de incorporar una cierta forma de praxis profesional. Es caminar con los ojos y los oídos abiertos y atentos para captar lo que sucede en la calle, que es decir, en el espacio en que por excelencia se manifiestan los hechos sociales más colectivos, al menos en el entorno urbano.

Es por ello que el viernes 23 de noviembre, era imperativo salir a la calle. Había que caminar viendo y oyendo (y padeciendo) lo que iba a suceder. Y no es que se tratara de alguna manifestación o protesta; era el día señalado como "Viernes Negro". ¿Porqué esa centralidad en un evento aparentemente intrascendente? Porque en realidad no lo era. Se trata de hacerle una lectura con los lentes de la Sociología.

Así que, armado de una coraza de paciencia zen, me lancé a caminar por la Avenida Central en pleno mediodía. Un periplo de unos 2 kilómetros. Y a pesar de los golpes con bolsas en las rodillas, atropellos de peatones que viajaban apurados a no sé donde, de jugarme la vida al tratar de cruzar las calles transversales entre esos mismos peatones y los autos atravesados y soportar altos decibeles de parlantes convocando a compradores a las tiendas, pude ver y oír y es lo que hoy les comparto en esta primera entrada de un blog que trataré de estar actualizando al menos semanalmente.

La primera observación que pude hacer, en las primeras cuadras de esa penitencia, fue el como realmente el mercado no sólo ha invadido y colonizado las lógicas institucionales sino también se ha comenzado a colocar en un sitio preponderante en cuanto a ser un referente de una nueva forma de relacionamientos que adquiere características propias de la religión y de la cultura.

Creo que fue Durkheim el primero que escribió sobre el papel que juega la religión como elemento de cohesión social y de generador de sociedad. En un cierto momento, las festividades religiosas eran el momento señalado para congregar a los individuos y reafirmar ciertos signos de identidad colectivos en torno a las creencias religiosas. Los ritos y las jerarquías permitían, además, establecer mecanismos de control y estructuración social. No en balde religión y poder han estado de la mano, algo disminuidos desde el advenimiento de la modernidad, pero jamás eliminados. 

Y este "Viernes Negro" de una u otra manera parece cumplir con una función similar. La publicidad convoca, cual pregón posmoderno, a las gentes dispersas e inconexas (una consecuencia por cierto del neoliberalismo) a reunirse en un sitio "sagrado", sea en los diferentes locales comerciales, para participar de un rito "identitario": comprar con descuento...al margen que se necesite o no.

Así, las tiendas de todo tipo se convirtieron por ese día en espacios "consagrados". Y si no, ¿como explicar que se formaran filas o incluso simples aglomeraciones para ingresar? Lo pude ver con ojos de asombro, en un inicio me temí lo peor (un asesinato o una agresión) pero al acercarme simplemente eran personas que esperaban, pacientemente, a ingresar a una tienda. Un hombre controlaba quien entraba, manteniendo un número máximo de clientes dentro. Una vez entraban, se les acercaba una dependiente (curiosamente un hombre era quien ejercía control y las mujeres simplemente servían) y atendía sus requerimientos. Si se concretaba la compra, que fue en bastantes ocasiones, una mujer recibía el pago. ¿No suena esto a una jerarquía similar a la religiosa? ¿No es esto una especie de ritual cuasi religioso? Oficiantes, acólitos y poder secular, todo en una tienda.

Ya casi llegando al final del camino, en donde por un momento cuestioné mi incredulidad religiosa y por poco le doy gracias a Dios, Yavé, Alá, Sibu, Quetzalcoatl o cualquier deidad por el estilo, me percato que hay una patrulla de la Policía Municipal de San José bloqueando el paso en una calle que conectaba Avenida 1 con la Central (a estas alturas ya mis pobres espinillas habían recibido bastante castigo, incluyendo la esquina de algún electrodoméstico). Un grupo de personas se aglomeraba en el cruce de la calle con la Avenida Central, me acerco a ver cual era su reinvindicación...ninguna; eran filas, como la descrita antes pero mayor, que bloqueó el paso. Y no pude dejar de pensar, ¿donde están los usuales plañideros de la libertad de tránsito, cuando movimientos sociales y ciudadanía sale a manifestar su descontento o exigir solución a reinvindicaciones propias o generales de la sociedad?

Ahí caí en cuenta como se ha naturalizado el mercado y su lógica en las personas. Dado que el mercado es lo natural y lo único que existe y existirá, todo debe supeditarse a este. Incluyendo los derechos. Quienes se oponen al mercado, sea directa o indirectamente como es el caso de un sector de la ciudadanía y los movimientos sociales, no solo son irracionales sino también herejes ó apostatas. A esos, que por insensatez han abandonado el sacrosanto espacio de realización llamado mercado y consumo hedonista, no les queda otro destino que el castigo y la perdición.

Pero quienes salen a manifestar su fe en lo verdadero y lo real, en lo eterno y supremo (según el profeta Fukuyama), a esos no sólo se les perdona el violar derechos sino que además se les debe dar protección y cuidado. ¡Ay de aquel que ose atacarles o criticarles!

No pude más, busqué a mis compañeros en la Asamblea Legislativa para almorzar, salvo que había mucha agitación en el despacho. ¿Será que tuvieron una epifanía en el Viernes Negro? Por dicha no, estaba en pleno desarrollo todo el incidente en Medio Queso, pero eso será otra entrada.

3 comentarios:

  1. Muy buena crónica, Juan.
    Compra lo que no necesites, gasta lo que no tienes, parece ser la moraleja de todo esto.
    La necesidad de sentido de pertenencia convoca a algunos a reunir "chunches" y marcas...

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  2. Es curioso que mucha gente se queje de las manifesfaciones, porque según dicen "les está quitando la libertad de tránsito"(aunque dichas manifestaciones sean para luchar y reivindicar derechos colectivos, como la libertad de expresión y la seguridad social); mientras cuando hay tope, festival de la luz, desfile de universal, etc, no dicen nada sobre su derecho a la libertad de tránsito; la sociedad de consumo, la globalización y el neoliberalismo que para el fin no son más que sinónimos, le ha hecho creer al gente que lo correcto es consumir y que quien piense y defiende sus derechos y de los demás, es un loco e inadaptado; al mejor estilo de una religión quien no entra en esa mecánica "es un loco, un hereje".

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  3. Entre el asco y la risa de gente persiguiendo al autoengaño...Por eso
    yo prefiero un Domingo rojo a un viernes negro y si la cosa es de ponerle un color a los días, yo diría que estamos en los mas grises días que cada vez van tirando más a oscuros...

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