miércoles, 5 de diciembre de 2012

En el cine con Foucault. Una reflexión sociológica del documental "Vida voy de nuevo"




El lunes 3 de diciembre fui con mi compañera al cine Variedades. Atendíamos una invitación que nos hizo Rebeca Arguedas, una especial amiga y productora general de un documental titulado "Vida voy de nuevo".

El cine estaba prácticamente lleno, pocos campos libres. Poco después de las 7 de la noche, en ese mágico momento en que las luces bajan, se hace un silencio expectante e inicia la proyección. Pronto se nos llenaron las retinas con los relatos de vida de mujeres que sufrieron de cáncer de mama, cruzada con la de una mujer joven, estudiante universitaria y ex modelo de un popular programa de telebasura (y tal vez por ello muy popular en su momento) que a los 26 años padecía de esta enfermedad.

No voy a pretender jugar de crítico aficionado porque no lo soy, para eso está nuestro blog amigo La Huella del Ojo. Tampoco me quiero quedar en ese campo fácil del sentimentalismo y la filosofía de Cosmopolitan, porque carece de la profundidad que me gusta. Más bien quisiera tratar de establecer, aunque sea de manera muy general, una lectura desde Foucault.

El brillante galo nos demostraba, con una maestría creo que pocas veces vista en las Ciencias Sociales, como el concepto de enfermedad mental era una construcción sociohistórica enmarcada, además, en una cierta forma de ejercicio del poder. De ahí a generalizarlo hacia lo que en nuestros días se conoce como Salud Pública, era solo un paso y lo dió. El famoso poder pastoral, esa categoría tan metafórica como real.

Ahora bien, no recuerdo (y confieso que no lo he leído con la amplitud que quisiera) que Foucault tocara el tema de género en sus análisis al respecto. Probablemente sí lo haya hecho y alguien me enmiende la plana, ojalá. Pero creo que en el caso del cáncer de mama, tal y como fue presentado en el documental, es claro y evidente que, no sólo se puede leer como un ejercicio de poder desde el Estado, sino que se agrava por el hecho de que la principal población afectada son las mujeres.

Lo primero que llama la atención es el como el sistema de salud pública dilata, a veces por varios años, los exámenes necesarios para descartar o comprobar el que una mujer esté desarrollando un tumor canceroso en sus pechos. ¿No es esto un ejercicio de poder del más puro estilo foucauliano? Es el control sobre la corporalidad de la mujer, pero con un agravante, es un control sobre su propia supervivencia. Un ejercicio de violencia dado que la acción implica la eventual desaparición física, literalmente. Se puede alegar falta de fondos, pero igual entonces: ¿Se debilita ese poder pastoral? ¿Entran otras lógicas en juego?

Mujeres que no ven necesario el autoexamen, que no sabían como hacerlo o desdeñaban hacerlo. En el fondo, ¿no entraran ahí a jugar los elementos de represión sobre la corporalidad de raíz católica respecto al cuerpo de la mujer? Me tienta la idea de decir que sí. Reprimida por esa moral católica, que si no cristiana, a la mujer (y al hombre, pero con menor éxito creo) se le ha inculcado la idea de que el cuerpo no debe ser explorado, sobre todo para obtener placer. Dado que los pechos de la mujer son zonas "prohibidas", ¿hasta donde el no hacerse el autoexamen está determinado, en lo más profundo, por esa moralización que mencionaba?

Llegar a plantear a un médico que le realice un cierto tipo de examen provoca, según ellas mismas relataban, una reacción típica del poder cuando se siente amenazado. "Aquí el médico soy yo" (el uso del masculino es porque ellas mismas así lo mencionaban eran hombres). La descalificación por ser mujer, por no ser médica. El ejercicio de un discurso especializado como forma de poder. En este momento Foucault me pasó la tarjeta de un compatriota que se llamaba algo así como Bourdieu. Tal vez debería pedirle ayuda para entender esto (¿Violencia simbólica? ¿Invasión del campo? ¿Rompimiento del habitus médico-paciente?)

No me queda ninguna duda. El cáncer de mama es un problema de magnitudes sociales, que está matando a cientos de mujeres en Costa Rica. Ante ello no podemos seguir, como sociedad, generando acciones desde una posición de poder en las que las mujeres no sean las actrices centrales. Cualquier política pública debe, si realmente pretende ser progresista, descolonizar la visión machista que ha imperado hasta ahora.

Una felicitación a Rebeca Arguedas su productora general y a Kike Molina el director asi como sus otros colegas que produjeron este valiosísimo material. Y a quienes tienen la oportunidad de impartir lecciones de Sociología, les recomiendo que lo consideren para generar discusión y análisis sobre la línea que propuse

4 comentarios:

  1. Agregaría a lo que señalas la enorme contradicción que supone encontrar no sólo la negligencia en las instituciones de salud sino también la falta de prioridad en la atención con la exaltación que en nuestra sociedad se le da a los pechos femeninos. Ya sea por su relación con la lactancia como su excesiva erotización pornográfica, diría yo. ¿Cómo entender entonces que una sociedad que valora tanto los pechos femeninos no procure su cuidado y el de las mujeres? La respuesta, si bien sugerida por Foucault ha sido ampliamente explorada por el feminismo al señalar las raíces en el control del poder patriarcal que coloca a las mujeres en su papel de madres sin valorar sus aportes a la economía o a la vida social y que las considera, además, "sujetos" bajo el dominio de la autoridad masculina, expresado no sólo en el imagino sino sobre todo en las leyes del matrimonio.

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    1. Gracias por tu aporte. Así vamos construyendo colectivamente. Además tenerte de lectora de este blog es un gran honor. Un abrazo a la distancia.

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  2. Por una omisión se me olvidó mencionar que la iniciativa del documental fue del INAMU, concretamente de Esther Serrano y Dinora Cueto.

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  3. Mijito, ¿no quiere ir a mi blog?
    Venga, vamos.
    La cari q'puse le va a gustar.

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