sábado, 1 de diciembre de 2012

José Merino es uno solo.



La ausencia física de José Merino del Río es prematura, y talvez por ello duele más. Al conjunto del campo político costarricense le tomó por sorpresa, eso es innegable. Nadie podía imaginarse que ese hombre, que hasta poco antes de su partida, mantenía una actividad en aparencia normal, estuviera así de enfermo.

De inmediato comenzaron los consabidos discursos rituales de parte de quienes le adversaron en lo político e ideológico, con una impronta en casi que todas las intervenciones con un lugar común. Quisieron presentar a José Merino como una suma de partes, como un académico e intelectual; como un parlamentario y político y, dado que era inevitable, como un hombre de izquierdas compremetido hasta la médula con su horizonte de constituir una sociedad fundada en las relaciones que inspira el ideal socialista para Costa Rica.

Y si bien es cierto todas estas facetas son verdaderas, el gran ausente de los discursos fue el partido que él inspiró y ayudó a fundar, el Frente Amplio. Así, la derecha de este país y quienes de manera, a veces inocente y otras no, se convierten en sus altavoces, de pronto mutilan a Merino en partes inconexas, silenciando el cemento que amalgamó a estas diferentes manifestaciones de su vida. Ante todo Merino era un revolucionario que vivía en consecuencia con ello. No era una persona de izquierdas rara o de excepción, era como hay muchas otras y como en buena medidad deberían ser.

Quienes fueron sus alumnos(as) lo saben. Quienes fueron sus colaboradores(as) en la Asamblea Legislativa lo saben. Quienes interactuaron con él en el plano de la política lo saben. Y quienes fuimos sus compañeros(as) de partido lo sabemos. Y nosotros(as) más que nadie. El Frente Amplio es la expresión de lo que para él era fundamental: la necesidad de que exista una organización política que, en el campo electoral, facilite la confluencia de movimientos y sectores sociales para avanzar en la organización y acumulación popular que permita darle un golpe de timón al derrotero neoliberal en que nos está sumiendo la clase dominante.

Es por ello que considero una misión impostergable que el partido, nuestro Frente Amplio, deje patente en cualquier nivel de organización y en cualquier espacio y momento, que no hay un divorcio entre lo que fue José Merino y lo que somos. Las personas deben entender que una cosa es el talante personal y otra muy distinta es la convicción ideológica y política del compañero Merino. Y que la última era el puntal sobre el que articuló su vida cotidiana. Lo excepcional en él, eso sí, era que su natural bonahomía amplificaba y deslumbraba y la unió a un código axiológico personal fundado en el humanismo socialista.

Mantengamos vivo su pensamiento. Construyamos una cotidianidad partidaria que rescate esa bonahomía que mencionaba arriba. Demostremos mediante los hechos que nada ni nadie podrá con nuestra determinación de llevar a cabo la tarea histórica que soñaba José, y que nuestro mayor homenaje a ese hombre íntegro, a ese revolucionario consecuente, será trabajar cada día más duro, cada día más unidos, hasta alcanzar la victoria final. Inspiremonos en esa frase tan llena de convicción, dicha exactamente cinco años antes de su fallecimiento: ¡LA LUCHA CONTINUA!

(Publicado originalmente en el periódico PUEBLO del mes de noviembre del 2012).

3 comentarios:

  1. Me gusta haberme encontrado este blog. Necesitamos de espacio. En último caso para retroalimentarnos, para no sentirnos solos. Con José Merino compartí mucho tiempo en la redacción del semanario Libertad, órgano comunista del país. Fue un tiempo de luchas y hoy de nobles recuerdos. ¡Cómo desearía yo dejar los viejos temores atrás y lograr de nuevo la unión entre Vanguardia Popular y el Frente Amplio!

    Gracias por este blog, me voy a apuntar de seguidor y me gustaría haga lo mismo en mi blog para quedar enlazados. Con solo dar clic a mi nombre arriba, ya se llega a mi blog. El enlace es:

    http://lahuelladelojo.blogspot.com

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    1. William, con todo gusto incluiré el enlace y realmente es un placer tenerle como lector. Poco a poco creo que se avanzará en esa dirección, pero siempre hay personas, cada día menos por dicha, que permanecen anclados en el pasado.

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    2. Juan tiene usted razón. Creo que la gente de Vanguardia Popular tiene más retiscencias. Lo malo es que no son asuntos fundamentales. Gracias, ya vi que llegaste a mi blog.

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