miércoles, 26 de diciembre de 2012

¿Qué tiene en común el fútbol y la acción de un partido?


La acción política ha sido objeto de varios símiles a lo largo de la historia. En la década de los setenta en Occidente se popularizó el libro clásico de la cultura china El Arte de la Guerra. En el campo de las nacientes empresas transnacionales se popularizó como una especie de manual de como lograr derrotar a la competencia y pronto también fue usado en la política.

Unos cuantos decenios antes, Antonio Gramsci, hacía una símil entre la política las acciones bélicas de los ejércitos en campaña. Para él, cualquier acción política debía ser planificada como una acción militar (en cuanto a su lógica organizativa más que en sus medios). Nos hablaba de que hay dos formas de asumir esta acción; por un lado lo que llamó la guerra de movimiento, la cual implica una acción puntual, más de golpear y correr pero a la que le veía poca capacidad de derrotar al bloque hegemónico. Para lograr ese triunfo, el italiano se refería a una símil de lo que llamó la guerra de posiciones.

Al igual que un ejército que se ubica en un frente de amplio rango, un partido revolucionario que busque como derrotar a su adversario político, y de paso lograr una hegemonía sobre las clases que representa, debe estar preparado para sostener un sitio así como contar con un contingente de militantes grande y disciplinado, y una retaguardia estratégica que sostenga el esfuerzo que realiza.

De las dos fuentes que menciono, lo que tienen en común es la impronta bélica como símil. Pero tal vez una manera más fácil y cercana para nuestra realidad sería el ver la acción política como un juego de fútbol. Y ojo que puede resultar un poco pedestre hablar de fútbol y Política, solamente espero que al finalizar de visitar este túnel, me haya logrado explicar.

El fútbol implica, ante todo, la combinación de una o dos figuras talentosas y habilidosas, con un equipo que permita que esas figuras se manifiesten en el momento del partido. ¿No es esto de alguna manera lo que es, o debería ser al menos, un partido político? Normalmente hay figuras descollantes, que poseen una habilidad innata para el liderazgo político. Pero si no poseen un conjunto de personas que en torno a ellas le alimenten con buenos insumos, difícilmente logra ganar el campeonato por sí solo. Puede que gane uno que otro partido. ¿Se imaginan a Messi jugando con, digamos, Carmelita y que sea campeón sin otro jugadores que le ayuden? Yo no.

¿Qué pasa cuando se enfrentan dos equipos de fútbol? Normalmente que hay dos momentos en todo partido, la defensa y el ataque. La primera puede hacerse de dos maneras; una es lo que en la jerga de los estadios se dice “guindarse del tubo”, o sea, replegarse y tratar de sacar la bola del área propia a como sea. Es lo que en política le pasó a la izquierda en la década de los noventa. Hay que ser sinceros, la derecha la arrinconó y la bombardeó desde todos los ángulos, fue una época en que no hubo, precisamente, “jogo bonito”.

Otra manera de defender es esperar a que el contrario tome la bola y presionarlo de inmediato. No es “volar hacha”, porque a la larga se aplica el reglamento y hasta expulsado se puede resultar. Se trata de perseguirle, presionarlo, no dejarle pensar, impedir que pueda controlar la situación y hacerle incurrir en el error. Es ahí donde yo veo que la acción política tiene una similitud pasmosa. Si, por ejemplo, la derecha trata de tomar el control de la situación, la izquierda y el progresismo debe empezar con una tarea en la que le sea difícil pensar y anotarse un tanto. El control político, la denuncia, el análisis crítico son la manera en que me parece un partido político debería actuar.

Si la presión es efectiva, es muy probable que el adversario pierda el control del balón. Es cuando se debe pasar al ataque. Hay dos formas de hacerlo y para ello voy a tratar de ilustrarlo con dos equipos de España. Está la forma en que lo hace el Real Madrid, directo y vertical, rapidísimo, tratando de encontrar desubicado al rival. La otra es como lo hace el Barcelona, con pausa, pasando la bola de uno a otro, analizando sin desesperarse al rival y cuando encuentra una brecha, poner un pase preciso y que culmine en gol.
Personalmente me parece que es el estilo del Barcelona el más apto para un partido de izquierda. Cuando se logra tener control de una situación, hay que tener la calma necesaria para no precipitarse. El estar bajando información de manera sistemática y segura es lo más parecido a ese pasabola que hacen Xavi y su cohorte. ¿Qué parece a veces que no se logra nada? Paciencia, que una vez que se logra entrar en la defensa, se puede lograr un éxito importante.

En Argentina en la década de los sesenta un equipo (creo que era Estudiantes de La Plata), logró grandes éxitos en Sudamérica, sin tener en sus filas grandes figuras. Al consultarle al entrenador como lo logró, el respondió que en un equipo pueden faltar “cracks”, pero jamás pueden haber tontos. De eso se trata, del trabajo en equipo colectivo, de tener un Partido capaz. Y si el juego es eficaz, y además estético, se logran avances importantes en cada elección. O sea, se logra llenar el estadio con una afición fiel.

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