jueves, 13 de diciembre de 2012

Tu vida por un limón. Un indulto medieval.


Ha sido una costumbre, desde hacia varios años, que el Poder Ejecutivo por estas fechas de fin de año, concede indultos a personas condenadas y que cumplen pena de cárcel. Una figura aplicada, parece, por la simple voluntad de quien ejerce la presidencia y sus ministros(as).

Parece un poco anacrónico que en un país que se jacta de ser una República, se apliquen formas de ejercer el poder más propias de las monarquías absolutas. Se podría entender si la aplicación del indulto se hace ante una situación de evidente injusticia, o bien por razones de orden humanitario (enfermedad terminal, etc.). Ante ello se impone, desde luego, el preciado equilibrio de poderes (los pesos y contrapesos) o bien elementos de carácter humanitario.

Hoy la prensa anuncia que el Poder Ejecutivo, ejerciendo más como señor feudal que como poder republicano, que se concedieron un cierto número de indultos. Entre ellos el de un finquero, acusado, juzgado y condenado, por tentativa de homicidio. Siendo sintéticos: en San Carlos (zona norte del país), un finquero sorprendió a un niño de 13 años tomando limones dentro de una de su propiedad. El niño huye y el finquero le dispara, por cinco veces, y lo hiere por la espalda. Llevado a juicio, se encuentra que la prueba presentada en su contra ratifica no sólo el hecho, sino que también se valora que la intención era la de acabar con la vida del menor.

De inmediato la comunidad se moviliza para lograr el indulto. En esta gestión, el diputado Manrique Oviedo, del Partido Acción Ciudadana, los apoya e intercede ante el Ministerio de Justicia para ese fin. El Ministro de ese momento, Hernando París, con buen tino (bastante ausente en este gobierno vale decir), le indica que debe cumplir con el procedimiento de ley. Este implica que un órgano especializado debe valorar el caso; se hace y da una recomendación en contrario. El primer considerando es lapidario y lo transcribo para poder ponderar lo que digo:

"PRIMERO: Que los resultados obtenidos por la persona privada de libertad no son oportunos criminológicamente para recomendar el beneficio, dado que se encuentra en una fase inicial de descuento de la sentencia y sus expectativas es que se la exima de la misma mediante el perdón de la pena, lo cual no es coherente dado las características del delito, actuando con impulsividad y en contra de una persona menor de edad en condición de indefensión." (La Nación, 13 de diciembre del 2012, pág. 16A).

Para los efectos de una lógica básica, el debate debió haberse cerrado. Un órgano especializado, técnico, emite un criterio fundado. Pero la cosa no acaba allí. Se presenta el caso al Consejo de Ministros y se le da el indulto a el condenado. ¿Las razones? Si ellas fueran a formar jurisprudencia, pues apañados estamos, según el actual Ministro de Justicia, Fernando Ferraro, los elementos valorados fueron: 1) es padre de familia, 2) un profesional reconocido, 3) actúo de manera injustificable pero no contaba con antecedentes. Quedan avisados todos los hombres que cumplan con este perfil: asesinen y serán perdonados.

Ahora bien, ¿hay otras posibles lecturas de este acontecimiento? ¿Podríamos salirnos de la maraña discursiva de orden jurídico? Creo que sí y eso es lo que intentaré. Y lo primero que trataré de hacer es desarrollar algunas reflexiones en torno al concepto de justicia que subyace. Hay un infame ley, que espero ya haya sido derogada, llamada “Ley de Merodeo”. Con una inspiración más medieval que moderna, autorizaba a disparar a cualquier persona sorprendida dentro de una finca. Y digo que es medieval porque los ecos de como se trataba a los cazadores furtivos en los cotos reales europeos no está muy lejos de esta figura.

Se trata de la más primitiva de la aplicación de un castigo por inflingir las normas socialmente aceptadas ó impuestas (depende de como nos posicionemos ideológicamente) para mantener un cierto orden social. Es la justicia ejemplarizante, aquella que implicaba la desaparición física del infractor, ojalá con despliegue de entrañas, sangre y gritos, para que el resto aprendiera la lección. ¿No es esto lo que operó en la mente del asesino condenado, hoy indultado? Quien tome mis limones, lo mato.

También hay un cierto tufillo de discriminación social. El indultado es un “profesional reconocido”, veterinario para mayor abundamiento. Dicho de otra manera: hacendado y veterinario, un profesional que posee una posición privilegiada en una comunidad como El Tanque de La Fortuna de San Carlos. Posición privilegiada y que además posee una posición de poder privilegiada. Hablamos de una comunidad rural, principalmente dedicada a la explotación ganadera. Y bien se sabe que en estos lugares el trabajo no sólo es escaso, sino también que quién posee animales para su explotación, depende en mucho de los servicios de un veterinario. Poder económico y zoobiopoder (perdonen el neologismo, espero que me entiendan). Por todo ello, ¿extraña que tantas personas hayan firmado una nota buscando su indulto? Buen tema para una investigación sociológica, a ver si alguien toma el guante.

Asimismo, desde otras trincheras, también se han dado muestras de apoyo y solidaridad de clase. Me refiero a las declaraciones de Ottón Solís, figura que resume lo peor del conservadurismo disfrazado de progresismo. En su página de Facebook publicó el siguiente comentario

"Yo de presidente indultaría a todas las personas que en defensa de sus bienes o de su familia se ven en una desgracia como en la que se vió don Bernal Arias. Felicito a la Presidenta porque, de acuerdo a versiones de vecinos, Bernal Arias es una persona honesta y trabajadora, que no andaba por la calle con un arma buscando a quién disparar o a quién hacerle el mal.

En cuanto a Manrique Oviedo pienso que si le cobró dinero a Arias (vendió poder) para ayudar a que se le indultara o si negoció su voto con el Gobierno en relación con algún Proyecto de interés del Gobierno, sobre todo si el no compartía el fondo del proyecto, para que el Gobierno indultara Arias, debería renunciar a su diputación.
Si no es así, yo le recomendaría mas bien que haga un estudio para ver que otras personas (taxistas, pulperos, finqueros, policías, etc) están en la cárcel por defender su familia y sus bienes o los de otras personas, y haga gestiones para que sean indultadas.
Jamás debe estimularse el tomar la ley en las manos, lo ideal es que prevengamos el delito y mejoremos la protección brindada por la policía. Pero en una situación de flagrancia lo correcto es que las personas honradas nunca salgan perjudicadas y que sean otros los que están en la cárcel."


Sobran las palabras. Sobran las indignaciones. Lo que no sobra es que este evento representa, además, una nueva página de ataque al sistema de justicia de Costa Rica, pero ese será otro túnel. Por ahora, el Viejo Topo va a descansar.

1 comentario:

  1. Muy informativo tu artículo. Muchas gracias. ¡Feliz navidad!

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