domingo, 20 de enero de 2013

Actores presentes y ausentes en el "Informe de los Notables"


Por fin se publicó el texto completo del informe de la comisión que la presidenta Chinchilla nombró para que opinara sobre las medidas de reforma que, supuestamente, necesita la estructura estatal costarricense y que, según su lamento cotidiano, permita recobrar la “gobernabilidad” del país.

De momento lo he leído, de corrido, dos veces. Ahora viene la lectura un poco más sosegada y con el lápiz a la par a fin de ir efectuando las anotaciones necesarias. Realmente esperaba más reacciones críticas al documento, talvez aún es pronto, pero inevitablemente vendrán. En este túnel, no pretendo hacer análisis profundos o particulares, más bien es la impresión que me ha causado de entrada y también, algunos aspectos que considero interesantes respecto a los actores que participaron de esta comisión.

Un traje a la medida hecho por sastres conservadores.

"La gobernabilidad debe estar anclada en los principios de
los derechos humanos, transparencia y probidad y equidad
de género.
" Claro, ninguno de esos pareció ser respetado
por Chinchilla al conformar la comisión y sus miembros no
se molestaron en señalarlo. Haz lo que digo y no lo que ha-
go parece ser la máxima que los guió.
Quien primero ví que nos advertía de la carácter conservador y patriarcal de esta comisión fue la socióloga feminista Montserrat Sagot. Ella en las redes sociales nos señalaba que de los seis integrantes, la totalidad respondían a un perfil dado: hombres, blancos y con edades superiores o iguales a 50 años.Ausentes en su totalidad las mujeres, personas jóvenes y pertenecientes a algún grupo étnico distinto.

A lo anterior se puede sumar otro elemento, cual es, su vinculación política. Francisco Antonio Pacheco, quien coordinó la comisión, es parte de la cúpula de poder en el Partido Liberación Nacional (PLN), ha ocupado cargos ministeriales, ha sido diputado y presidente del PLN hasta hace poco. Actualmente es presidente de la junta directiva del Banco Popular. Vladimir de la Cruz pasó de ser una figura en la izquierda a ser embajador en Venezuela en el segundo gobierno de Oscar Arias. Manrique Jiménez es reconocido como uno de los abogados vinculados con la protección de los intereses del Grupo Nación. Rodolfo Piza, vinculado con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y ex presidente de la junta directiva de la Caja Costarricense del Seguro Social. Fabián Volio, abogado, ex ministro de Justicia en el último año de la administración Rodríguez Echeverría y por último Constatino Urcuyo, politólogo y también muy cercano al PUSC.

De esta breve descripción de sus afiliaciones, surge a mi modo de ver una constante: todos representan sensibilidades y visiones de mundo cercanas a lo más elitista de la oligarquía política y económica del país. Asimismo, hay un esfuerzo (¿intencionado o casual?) de fortalcer el viejo bipartidismo tan funcional a los intereses de la oligarquía en los años noventa del siglo pasado. Un bipartidismo que negociaba y marginaba. Así, por supuesto, es muy fácil obtener “gobernabilidad”. Claro, si esto se entiende como negociar poco, imponer mucho y prevenir y/o anular resistencias.

Es por ello que se puede percibir que hay una intención que cruza todo el documento, una especie de brújula que guía las recomendaciones: más que lograr una legitimidad basada en la búsqueda de consensos amplios, se pretende una reforma de la institucionalidad estatal enfocada hacia la flexibilización de controles previos, crear equilibrios entre poderes basados en ponerse, mutuamente, pistolas en la cabeza y anular la capacidad de que las resistencias generadas en las propuestas de política pública, sobre en todo en sus fases de diagnóstico, elaboración e implementación, se manifiesten en movilizaciones de rechazo.

Llamemos a que nos digan lo que queremos oír, ¿quienes fueron recibidos?

Al final del documento, se presenta un listado de las personas que participaron en audiencias “concedidas” (sic) por parte de la comisión. Antes de detallar quienes fueron las personas agraciadas, quisiera señalar un elemento que es otra loza en el argumento de que este documento refleja intereses y visiones conservadoras. Hay un esfuerzo manifestado en el discurso escrito, de presentar una imagen de autoridad suma. Entre la población se le llamó la Comisión de los Notables. La presidenta la llamaba Comisión de Expertos. La denominación oficial es la de Comisión Presidencial sobre Gobernabilidad Democrática. En cualquiera de las variantes, se parte de la representación de que estos 6 hombres blancos son LOS expertos, LOS únicos que saben. Por eso es que las audiencias son “concedidas”, es una graciosa concesión.

Ahora sí, ¿quienes son esos(as) agraciados(as)? Se podrían agrupar en diferentes categorías. Yo les voy a presentar dos, la primera según su género y la segunda según su representatividad o filiación institucional. En cuanto al género, de las 17 personas que participaron en esas audiencias 13 eran hombres y 4 mujeres. Volvemos a tener una fuerte presencia masculina, lo que vinculado a la filiación, nos deja claro que a pesar del discurso y las manifestaciones de que la equidad de género es un valor positivo para el poder, en la práctica el poder sigue estando concentrado en las manos de los hombres.

En cuanto a la filiación o representatividad, se presentaron ante este sexteto de expertos los máximos representantes del Poder Legislativo (hombre), Poder Judicial (hombre) y Tribunal Supremo de Elecciones (hombre) y de la Contraloría General de la República (mujer). Algunos funcionarios(as) de otros órganos estatales también lo hicieron: de la Contraloría General de la República (2 hombres y una mujer) y de la Comisión de Eficiencia Administrativa (un hombre y una mujer). Dos organizaciones de la sociedad civil también participaron: 2 representantes (hombres) del Consejo de Defensa de la Institucionalidad y 2 representantes (hombres) de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada. Por último, se recibieron a tres personas, sin una aparente filiación institucional: Alberto Cañas (exdiputado y exministro), Silvia Solís (exasesora parlamentaria), Jorge Vargas Cullel (Estado de la Nación, aunque no se le menciona como tal) y Armando González Rodicio.

Quisiera dedicar un párrafo a González Rodicio, porque de entrada el nombre no me sonaba y tampoco se le incluía alguna calidad que pareciera justificar su participación. Una búsqueda rápida en la red arroja un artículo de La Nación del 12 de junio del 2012 en que se detalla que

"Armando González Rodicio está vinculado al Grupo Nación desde 1986. Trabajó en la revista Rumbo, el periódico La Nación y el periódico Al Día, del cual fue director durante cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. Es abogado por la Universidad de Costa Rica y máster en periodismo por la Universidad de Columbia, en Nueva York."

Parece que su experiencia responde a haber recibido un reconocimiento por parte de una denominación religiosa en Derechos Humanos, lo que a su vez le parece conceder una autoridad sobre cualquier académico especializado en ellos. ¿O es una forma de compadre hablado entre González Rodicio y la comisión?

Un actor ausente en el proceso, las instituciones académicas
como la UCR o la UNA. ¿Es que no tienen nada que decir o
no quería oír lo que les iban a decir?
Hay grandes ausentes en todas estas audiencias. Personalmente hecho de menos la participación, por ejemplo, de las universidades estatales. ¿Es que nadie en la Escuela de Ciencias Políticas y la Facultad de Derecho de la UCR o en la de Planificación Social de la UNA tienen algo que decir? Tampoco hubo una participación de, por ejemplo, de representantes sindicales. Si esta es la forma de prefigurar un consenso que permita la “gobernabilidad democrática”, apañados estamos.

5 comentarios:

  1. Además de las características que mencionás en los integrantes de la comisión, acontece que estos son buen ejemplo del poder heteronormativo vigente. Pero sin duda ese es el aspecto menos visible dentro de las omisiones que es posible señalar ¿a quién se le ocurre que en ninguna comisión de nada deba haber alguien que represente a las personas sexualmente diversas de Costa Rica? Tanto así que, ya ves, incluso vos, estimado Jorge, te olvidaste de ese insignificante detalle.

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    1. Tenés razón en que pequé de no haberlo hecho explícito, aunque sí creo que sí estaba implícito, aunque difuso, cuando mencionaba lo de patriarcal. Gracias por el comentario, la enmienda y haber redondeado el artículo.

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  2. Son los mismos cortando tajadas del mismo queque, creo que hay temas más importantes, como la entrada anterior a esta en este mismo blog.

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  3. ¿Qué importa que sean mujeres, hombres, blancos, negros, homosexuales, heterosexuales, alienígenas o lo que sea?
    La comisión es un chasco por sí sola, porque no hay una actitud real de cambio, de modificar nada.

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  4. Notables, notables, notables, en lo único que son notables es en su constante aparecer en cuanta comisión se instale para revolver toda la porquería y pretender que se trata de un nuevo pastel. Todos ellos son los mismos que tienen a este país postrado, con un sistema enmarañado que es el caldo de cultivo de la corrupción. Mientras no formen parte de esas comisiones los representantes de todos los sectores involucrados en el devenir nacional, los informes finales no pasarán de ser simples quimeras adormecedoras para paliar el desencanto y la furia popular. Y claro, la gran prensa haciendo eco de la gran burla. Pobre pueblo, ¿hasta cuando tendrá que aguantar tanto engaño?

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