sábado, 2 de marzo de 2013

Perdón si suena pedante pero... SE LOS DIJIMOS.


Cuando alguien le espeta la frase de “te lo dije”, quien la recibe normalmente se molesta. Por un lado porque puede ser un ejercicio de superioridad de quien lo dice, o bien porque uno se da cuenta de que debió haberle puesto un poco más de atención en su momento.

Así que, de antemano, no es por prepotencia ni un sentimiento de superioridad, pero SE LOS DIJIMOS. Y me refiero en concreto a una nota publicada el viernes 1° de marzo en La Nación (“Fracasa primer intento para llevar telefonía azona pobre”).

Poco a poco se van revelando como ciertas muchas de las
críticas y señalamientos que se hicieron en contra de la ins-
piración ideológica del (mal) llamado Libre Comercio.
En los años previos a la aprobación del TLC entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana, uno de los peligros que se señalaba desde las tiendas opositoras al mismo, era que si la telefonía entraba en el tratado, se perjudicaría gravemente el acceso a este servicio en los sectores más pobres, especialmente en las zonas rurales del país.

En la base de la argumentación se colocaba el hecho de que la lógica que inspira a esta visión del funcionamiento del capitalismo, la visión neoliberal, lo que prima es la ganancia, una ganancia que se piensa obtener a partir de una estrategia única y exclusivamente fundada en la lógica de funcionamiento industrial. Desde esa perspectiva, entonces, si el llevar telefonía y otros servicios de telecomunicaciones no permitía la obtención de una plusvalía máxima, según las condiciones en otros sectores, esas compañías simplemente no entrarían a cubrir los servicios.

La contra argumentación vino en el sentido de que eso se garantizaba a partir de la creación de un fondo, generado por los montos pagados por las compañías privadas que entraran al mercado de telecomunicaciones, al serles concedidos los derechos de uso de ciertos segmentos de frecuencia, especialmente, para telefonía celular. Con ese fondo, se supone, se brindaría el servicio de telefonía, así como mejorar las condiciones de acceso a las tecnologías de la infocomunicación, a poblaciones pobres y con pocas posibilidades de acceder a ellas, bien por cuestiones de orden geográfico o bien por condiciones de orden económico.

Hasta aquí la cosa parece bien. De hecho se establece el FONATEL, mismo que a la fecha dispone de 190 millones de dólares. Se escogen una serie de comunidades del cantón de Siquirres para ser las primeras beneficiadas. Las compañías que mostraran interés deberían brindar acceso a telefonía e Internet a poco más de 4000 personas y darle equipo de cómputo a 1200 escolares. Se interesan tres compañías, dos privadas (Claro e IBW) y el ICE. Hasta aquí todo parecía ser un tapa bocas a quienes nos oponemos a esta visión de lo que debe ser el funcionamiento de la economía.

Pero, ¡ninguna empresa formaliza! Dicho de manera clara, lo que iba a ser una victoria propagandística para los neoliberales aperturistas y desreguladores a ultranza, se convirtió en una derrota. No bastó el que la compañía que fuera seleccionada recibiera un subisidio del FONATEL. ¿Cuáles fueron las razones para que no se pudiera hacer esto? Según Humberto Pineda, director de FONATEL Lo que se ha manifestado es que el tercer gran componente del proyecto –dotarlos de computadoras y darles mantenimiento– se sale un poquito del giro de negocio de las empresas de telecomunicaciones”. Demasiado críptico y con un fuerte tufillo a mentira. Porque Claro, al menos, ha realizado campañas para vender paquetes de Internet, incluido el suministro de aparatos de cómputo.
Si bien es cierto el ICE sigue siendo una compañía estatal, en sus lógicas de acción comercial prima una privatización completa. Por decirlo así, lo privado colonizó a esa institución emblemática del desarrollo económico de los años sesenta y setenta en Costa Rica. Con dolor lo pienso, ya no hay diferencia entre el ICE, Claro y Movistar.

¿Y el ICE?

Pero lo que más llama la atención es el hecho de que el ICE, esa otrora institución emblemática del desarrollismo socialdemócrata, se haya desnudado y haya quedado diáfanamente expuesto su cambio en el contenido como empresa. Ha pasado de ser una empresa estatal, con vocación de servicio solidario, a convertirse en una empresa privada más en su esencia de llevar a cabo negocios.

Se los dijimos.
¿Qué le impedía al ICE asumir esta tarea, si realmente mantiene su vocación de solidaridad? ¿Dónde quedaron los jerarcas de sus organizaciones, como por ejemplo ASDEICE, que hacen mutis ante esta situación? Va siendo hora de que se rescate al ICE como institución de desarrollo e inclusión social, dejando de lado los simples cálculos económicos crematísticos. Mientras tanto, y aunque se moleste alguien, SE LOS DIJIMOS.

4 comentarios:

  1. Aun se recuerda ese canto de sirena de "TLC Trabajo para los Costarrice".... para verdades el tiempo, TLC era Todo Lo Contrario...

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  2. Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
    Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
    la resaca de todo lo sufrido
    se empozara en el alma... Yo no sé. (César Vallejo)

    Tengo entrada nueva, me gustaría que pasara por mi blog... aunque sea solo que pase...

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    Respuestas
    1. No sólo pase, me quede leyendo (y releyendo). Gracias por compartir esa bella reflexión William.

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