jueves, 6 de junio de 2013

¿Porqué quieren convertir al Frente Amplio en chivo expiatorio?

¿Hay o no hay condiciones para la tan manoseada, anhelada y (pareciera) saboteada coalición? Esa es la pregunta que se deben estar haciendo algunas personas. Personalmente, creo que menos que hace unos meses. ¿Es realmente el Frente Amplio el culpable o es la víctima propiciatoria por no prestarse a juegos políticos interesados?

Los acontecimientos que se han venido dando parece que demuestran lógicas e intenciones diferentes entre los actores involucrados. Asimismo, hay una clara y evidente diacronía entre sus acciones. Para los efectos de este túnel, pienso como actores a los partidos Frente Amplio, Acción Ciudadana (PAC), Patria Nueva-Alianza Patriótica (PN-AP) y a el espacio cada vez más desconfigurado de “Coalición Viva”.

Debo decirlo, ya que soy parte (probablemente me endosen el adjetivo de “interesada”), de que de todos estos actores el único que ha mantenido una postura sobre el cómo debe ser esa eventual coalición, desde hace ya bastantes años, ha sido el Frente Amplio. Desde su I Congreso definió las líneas maestras: 1) Debe ser una coalición que tenga como signo de identidad el progresismo; 2) Para las elecciones debe presentar una papeleta presidencial únicamente bajo la bandera de la coalición; 3) Los partidos que participen mantendrán su autonomía para las papeletas legislativas y 4) Esta coalición debe servir de lanzadera para un proyecto a largo plazo y que permita cristalizar una fuerza de cambio. Ahora sí, personalmente, una visión inspirada en nuestro homónimo uruguayo pero sin ser copia al carbón.

A partir de estos principios, se iniciaron acciones encaminadas a permitir presentarnos a una eventual negociación con las condiciones organizativas que estuvieran acordes. Es por ello que el proceso de renovación de estructuras finalizó antes que cualquier otro partido, incluyendo una Dirección Nacional legalmente constituida y legitimada ante las bases. También se avanzó en la elección de nuestro candidato presidencial, el compañero José María Villalta; esto significa que proponemos a alguien como eventual candidato a ser designado por esa coalición. Y en concordancia con el principio 3, ya hemos definido nuestras papeletas legislativas en todo el país.

El carácter progresista lo determinarán dos elementos, la propuesta programática y la praxis de gobierno. La segunda es un elemento potencial, que sólo se materializará en un eventual triunfo. Pero la primera es fundamental para los dos momentos de la praxis: ganar las elecciones y gobernar. También Frente Amplio ha avanzado en ese sentido, de hecho ya se ha avanzado en ese camino.

Pero los otros actores no parecen tomarse la cosa de la misma manera. El PAC es el que más confuso ha operado en toda esta coyuntura. El proceso de renovación reveló una seria fractura interna, estando aún (y no lo digo yo, sino sus autoridades), resolviendo inconsistencias. La Asamblea Nacional recién se instaló hará unas dos semanas, para terminar con una seria discrepancia interna, respecto al método de elección de su candidatura. En cosa de esas dos semanas, en concreto, en poco menos de 16 días han pasado de: 1) Que fuera la Asamblea Nacional, 2) Que sea una convocatoria abierta al padrón con “afiliación” en el momento (por cierto, ¿cuántas personas acudirán a cuanta convención haya por simple y llano deporte electorero?), 3) Que la mejor fecha por razones de logística era el 11 de agosto y 4) Que mejor no el 11 de agosto, mejor el 21 de julio. A ver si se ponen de acuerdo, porque esos mensajes solamente dan la imagen de un desorden de padre y señor mío.

El problema es, ¿y con quién se debe contar como figura? ¿Será suficiente tener un poco más de 9 días para finalizar una negociación y poder inscribirse ante el TSE? La pregunta no es baladí, máxime que algunos de sus precandidatos (al menos uno) no ha mostrado tener un entusiasmo loco por buscar acuerdos. Y su precandidata, a quién parece que el mecanismo beneficiará más, no creo esté muy feliz de sentarse a la mesa con un actor que la desconoció como viable para ser la representante de el esfuerzo, así calificado, vital de una coalición.

La gran duda es, y no la logran despejar, si el PAC realmente busca una coalición (donde se sientan a negociar como iguales -o al menos casi-) o tratará de imponerse y con ello asimilar a los otros partidos. Esta táctica ya la usaron en el 2010 y fue desastrosa. Y lo menciono porque una de las salidas en esa vía será decir algo como: “Negociemos todos y dejemos planteado que el candidato de la coalición será el que triunfe en la convención del PAC”. Pero eso, al menos así lo veo, es como firmar un cheque en blanco.

Si nos atenemos a lo que las encuestas tienden a señalar, en una convocatoria abierta, la que triunfará sería Epsy Campbell. Pero resulta que ella fue vetada, expresamente, por uno de los actores de este túnel. De igual manera, en ciertos contactos bastante informarles, los que han participado han sido Juan Carlos Mendoza y Luis Guillermo Solís. El primero parece ha tirado un disparo al aire en que sea el que gane en el PAC. El segundo ya habla, abiertamente, de coalición o alianza; y no es un lapsus mental, menos de un politólogo avezado. Es adelantar una visión estratégica.

Respecto a PN-AP, viendo su conformación parecen ser lo mismo. Una especie de mitosis. El primero inscrito, el segundo no se sabe. Una vieja táctica, agarrar algo chiquito, hacerlo más chiquitillo y presentarse como dos organizaciones independientes. Una práctica que un veterano personaje ha aplicado en el pasado y hoy nos vuelve a servir. El mismo plato recalentado. Poco o nada han significado en la vida nacional y poco o nada representarán.


Y por último ese espacio llamado Coalición Viva. Que nace, y yo me entusiasmé, como un esfuerzo de tratar de mediar, enlazar y facilitar el acercamiento entre partidos. Pero que en algún momento se le empañaron las gafas y perdió el rumbo. De manera gratuita le han lanzado al Frente Amplio la acusación de que no toma acción. Y de manera graciosa, absuleven de todo pecado al PAC y a ese binomio-monomio PN-AP. Pero es que, ¿no es esa la labor de una Comisión de Enlace, precisamente? Debo decirlo, tres desayunos con candidatos y precandidatos no es una manera de plantear una negociación. ¿Quieren que la cosa se mueva? ¡Muévanla! Presenten una hoja de ruta (neologismo que odio pero todo el mundo lo entiende), hagan una propuesta base, enlacen realmente. Pero viendo los tiempos, los ánimos y las situaciones concretas, creo que ya es demasiado tarde.  

2 comentarios:

  1. Don Juan Reverter ya me imagino las reacciones del PT al insistir que el FA está más interesado en hacer coalición con sectores de la burguesía ( PAC y Colación Viva) que con los grupos izquierda. Yo también considero difícil la ansiada coalición reformista.

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  2. Bueno un artículo que lo busca es salvar las responsabilidades del FA cuando se nieguen a ir en coalición. Más transparente en sus intenciones no puede ser.

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