martes, 25 de junio de 2013

Rumores y certezas sobre Villalta y el derecho de huelga en el sector público.

A finales de setiembre del año pasado, la Asamblea Legislativa aprobaba, con una holgada mayoría, el proyecto impulsado por el Frente Amplio y su diputado, José María Villalta, que dotaba a la clase trabajadora de Costa Rica de una serie de normas relativas a los procesos laborales.

Este cuerpo legal regulaba una serie de aspectos que representaban un avance. La oralidad de los procesos, el reforzamiento del derecho de defensa y el apoyo del Ministerio Público, el reconocimiento y fortalecimiento de los sindicatos como legítimos interlocutores ante la patronal y el ajustar la legislación relativa a la huelga a los preceptos internacionales. Este último aspecto incluía la incorporación de lo que Costa Rica ha aprobado como convenios internacionales ante la OIT.

El poder ejecutivo vetó dicha norma parcialmente. No le gustó a Chinchilla el que se reconociera que en los servicios públicos se den huelgas. Vale decir que la norma aprobada planteaba, como se hace en muchísimos países del mundo, el que los servicios públicos puedan decretar la huelga, como legítimo derecho de protesta y lucha por sus reivindicaciones, siempre y cuando se garantizara, mediante un plan, los servicios mínimos necesarios.

Esta figura de los servicios mínimos la he visto aplicada en España por ejemplo. Los sindicatos comunican cuales serán, por ejemplo, los horarios mínimos de trenes y aeropuertos; en el sistema de salud -bastante combativo por cierto sobre todo en la Comunidad de Madrid- se mantiene el personal mínimo para garantizar la atención de urgencias y de pacientes hospitalizados. Se ha aplicado en las últimas huelgas generales.

Pero Chinchilla le dio la espalda a esta experiencia concreta y prefirió la ruta que se le ha hecho común; buscó la confrontación. El mismo día que José Merino moría en La Habana, vetaba la ley parcialmente. Específicamente, los artículos relativos al derecho de huelga en el sector público. Pero con este veto, debía volver a la Asamblea Legislativa para ser de nuevo discutido.

De manera extemporánea, envían posteriormente, un texto sustitutivo que pretendía remplazar el articulado original. En este texto, prácticamente desconocía que los(as) trabajadores(as) del sector público costarricense fueran sujetos del derecho de huelga. No sólo retrocedía en lo aprobado originalmente, iba más atrás de lo que actualmente rige en el Código de Trabajo. Sea, volvimos a antes de la reforma de 1943. Como decía una colega de mi lugar de trabajo, volvimos a los tiempos de la Revolución Industrial del siglo XIX.

Los rumores infundados y ¿malintencionados?

No más llegada la propuesta del Ejecutivo a la Asamblea Legislativa comenzaron a circular una serie de versiones entre el movimiento sindical costarricense. Fundamentalmente se basaban en una premisa que llamaba la atención y no dejaba de asombrar a quien haya seguido la trayectoria de Villalta como legislador y de su partido.

En síntesis, planteaban estas rumores que Villalta, se había puesto de acuerdo con otras dos agrupaciones sindicales para negociar la aprobación de la propuesta de Chinchilla (creo que sería más certero decir de la derecha recalcitrante) a cambio de mantener el resto del proyecto con vida. Esta versión, nunca confrontada directamente con Villalta, se difundió como fuego en la pradera sobre todo entre la membresía de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE).

A fe de ser honesto (y poco diplomático diría alguien, con justa razón), esta versión distorsionada de los hechos la hizo, de manera sistemática, una serie de personas vinculadas con un partido político del arco de la izquierda que ha tomado al Frente Amplio como su diana para enfilara sus ataques. Cuánta razón tenía aquella amiga que me decía que a veces es más preocupante quien tienes al lado que al frente de la trinchera.

Beatriz Ferreto, presidenta de la APSE, permitió que Villalta
El permitir que Villalta explicara su posición ha-
bla muy bien de la gestipon que realiza Beatriz
Ferreto al frente de APSE. No es creando dis-
tancias entre actores que se logra la confianza.
asistiera a una reunión con las coordinaciones regionales el sábado 22 de junio. Así lo hizo y de manera frontal, autocrítica a veces y sincera, el diputado de izquierda expresó los detalles de la situación. Reconoció que esta confusa situación se propició, en buena medida, por un relajamiento en los canales de comunicación. De igual manera dejó claro que en ningún momento había asistido a ninguna negociación como se le señalaba. De hecho, ni siquiera quienes así lo afirmaban podían demostrarlo. Más bien, dibujó el cuadro de la situación. En estos momentos, la moción del gobierno simplemente no tiene viabilidad por errores procedimentales. Como nota al margen, lo que le falta de pericia a este gobierno le sobra en autoritarismo.

Ante esa situación, los escenarios posibles de salida son tres: 1) que la Asamblea reselle el proyecto, o sea, rechace el veto y le ordene al Ejecutivo que se publique el proyecto tal cual fue aprobado; 2) que el proyecto termine archivado o 3) que se eliminen los artículos referentes a la huelga en servicios públicos y sigan rigiendo los que actualmente están en la ley.

Creo importante rescatar que este ejercicio de comparecencia ante la APSE tiene un valor muy grande en cuanto a prefigurar una forma de ejercicio del poder. Más que imponer, Villalta busca el diálogo con este importante actor social. Así es como se crean lazos entre los partidos políticos y la sociedad civil. De esta manera se pueden crear entramados que permitan la aprobación, ejecución y la necesaria evaluación de políticas públicas legitimadas.

La comparecencia de Villalta
ante las coordinaciones regio-
nales de APSE fue transparen-
te, autocrítica y sincera. Y eso
fue percibido por los(as) la di-
rigencia que lo oyó.
La explicación fue aceptada, hay que decirlo. Las intervenciones fueron siempre en el sentido de, sin caer en la lisonja, sí manifestaban que los lazos de confianza se restablecieron. Ahora hace falta que las bases se enteren de esta situación y puedan estas, de manera informada, tomar la decisión que crean mejor. Asimismo, se debe destacar el papel de la presidenta Beatriz Ferreto, que con absoluta transparencia y honestidad, pero con un talante de buscar el entendimiento, emplazó a Villalta, le dejó explicarse y mantuvo un ambiente de respeto.

Cuando hoy escribo estas líneas, 25 de junio, la evidencia de que estos lazos se restablecieron -incluso me atrevo a decir se reforzaron- fue que a Villalta le invitaron a dirigir unas palabras en la tarima del magisterio. No hubo reclamos, no hubo insultos. Solamente aquellos(as) que habían iniciado el rumor se mostraron un poco resentidos, pero ante la abrumadora muestra de apoyo y simpatía, debieron bajar cabeza y rendirse al dictado de la mayoría.


Por cierto, todo lo que pasó el sábado no me lo contaron, pude verlo de primera mano.

4 comentarios:

  1. Sandoval fue quién con saña, y un tono confrontativo, calumnió al compañero Villalta.
    La lengua no tiene huesos.
    Los fanatismos o sectarismos no pueden seguir en los grupos progresistas. La TOLERANCIA es la virtud por la cual los diversos enfrentamos juntos a los antagónicos

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  2. No malinformes...es unicamente a los servicios públicos esenciales. Nada mas...si vamos a decir las cosas de forma parcial, que sea completamente parcial!

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  3. Este asunto en modo alguno se ha resuelto, todo lo contrario, se agrava y está provocando una seria fisura en el movimiento sindical.Las acusaciones contra algunos sindicatos de que hacen el juego para que las modificaciones contra el derecho a huelga pasen, corren como reguero de pólvora, se reiteran todos los días en las redes sociales.Están causando más daño al movimiento sindical, donde hay personas más interesadas en atacar a otros dirigentes que en buscarle una solución a los problemas. Estoy muy interesado en provocar un serio debate sobre este asunto, donde se pongan los puntos sobre las íes. Próximamente propondré en el Frente de Acción Unitaria, una iniciativa para llevar este tema a debate en el foro que realizamos los últimos miércoles de cada mes. Saludos. Juan Félix Montero.

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  4. Un par de aclaraciones. La oralidad en la vía laboral ya existe desde el 2011, así que en ese aspecto el proyecto no agrega nada. De hecho actualmente están igual de lentos que antes.
    En cuanto a que solamente es para servicios esenciales no es cierto, se agregran telecomunicaciones, transporte, etc etc. De hecho no existe en la actualidad cuales son los famosos servicios.

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