jueves, 24 de octubre de 2013

La estadística como lenguaje chamánico.

Hace algunos años, cuando tomé la decisión de regresar a la universidad, matriculé un curso de Arte Precolombino. Uno de los temas en los que más insistía Rubén Jerez, docente a cargo del curso, era en el papel que jugaron los chamanes-sacerdotes en las diferentes culturas que se estudiaron.

Más que analizar la religión como componente del mecanismo de poder, hacía mucho énfasis en la figura del chaman como tal. El halo de misterio que le rodeaba, sus rituales mil veces vistos pero nunca entendidos totalmente, el uso de lenguajes y procedimientos de desdoblamiento, que le permitían su entrada al mundo sobrenatural para después volver a dar el mensaje al resto, les hacían acreedores a un papel de amalgama del todo social, sin importar el grado de complejidad que hubiera adquirido cada una de esas culturas. Incluso, en aquellas culturas que alcanzaron niveles de organización complejos, la misma figura del gobernante se confundía con la del sumo sacerdote, reuniendo en sí las dos dimensiones del poder, la terrenal y la sobrenatural.

Con sus matices, este tendencia se puede observar en
prácticamente toda la historia humana, incluyendo la muy civilizada Europa. El papel de la Iglesia cumple, al menos así lo veo, con las premisas fundamentales de ello. Alocuciones en latín, un idioma que sólo ciertos iniciados dominan, una serie de momentos ajenos al feligrés y de inspiración claramente sobrenatural y mística (la transustación del pan en carne, ¡vaya dilema para un humilde campesino bávaro del siglo IX!), son parte de ese componente chamánico del poder.

En la misma Europa la Historia hace que aparezca la Modernidad, y con ella, un imperio de la razón. Pero más que diluirse en esa misma Historia el chamanismo, simplemente se vuelve racional y trataré explicarme. A mi modo de ver, la racionalidad que se expresa en la aparición del corpus científico, y con este su pretendido fundamento natural-positivista, crea una nueva casta de actores que, sustituyendo a los antiguos portadores de los misterios sobrenaturales, son ahora portadores de los misterios naturales. 

Sus explicaciones son igualmente ajenas a la masa, que asiste pasmada a oír los mensajes obtenidos, a través de formas incomprensibles, del “más acá”. Y como el nuevo lenguaje es el positivista, todo mensaje se enuncia en forma de estadística. Y la gente las repite, igual que lo hiciera ese pobre campesino bávaro (producto de mi imaginación, licencia de ilustración al texto), al recitar el Pater Noster en un, supongo, chapuceado latín, sin saber exactamente que quería decir. Pero con la convicción, impuesta claro está, de que no sólo salvaba su alma, también su cuello al complacer a su señor feudal.

EL NUEVO CHAMANISMO

Todo este preámbulo y macarrónico intento de justificación lo hice para tratar de plantear una idea que desde hace varios meses me ronda en la sesera. La estadística ha sido usada por el neoliberalismo, en particular, y cualquier sistema político en general, como una forma de lenguaje chamánico. Pero especialmente por los neoliberales.

Aunque algunos colegas me han dicho que para ellos el
neoliberalismo no siente la necesidad de construir hegemonía, yo siempre he discrepado de esta hipótesis. Para mí, la hegemonía construida a partir de la clase dominante es una cuestión natural en sistemas políticos modernos y posmodernos. Construida a partir de la confrontación de sectores y clases, con el uso de recursos materiales y, sobre todo, discursivos. Todo ello con el objetivo, no explícito pero por ello no ausente, de mantener o romper la preponderancia de una clase sobre otra(s). Preponderancia que se observa a partir de las características que adquiere el modo de producción que impere y, de una u otra manera, de aquellos que se le oponen y logran convivir, mejor o peor, con el modo dominante.

De esa manera, vemos como se desatan en todo el mundo enfrentamientos dialógicos sobre si ciertos datos estadísticos refleja o no la realidad “real” soon simplemente, construcciones de una realidad “mágica”. Caso como en el de España hoy, que me servirá como evidencia (¡ojalá y yo mismo no me vuelva un chamán!). Veo en Televisión Española, en un programa llamado Los Desayunos, que discutían sobre un dato obtenido de la realidad “real”; el desempleo había disminuido. Una buena noticia, pero... Se inició el debate, ya que aparentemente buena parte de esos nuevos empleos, o antiguos desempleados(as), lo que habían obtenido era un trabajo parcial. Y ahí la cosa se nos volvió realidad “mágica”. Unos y otros, los intelectuales orgánicos de diferentes bandos, trataban de leer, según sus propios códigos, ese mensaje del “más acá”.

Para unos lo importante era que había menos gente en las listas de desempleados(as), al margen de que con ello lograran satisfacer de manera integral sus necesidades materiales y espirituales. No importa que no haya dinero para el ocio o la recreación, lo que importa es que puedan reproducirse materialmente, corporalmente, y con ello mantengan aceitada y en funcionamiento la maquinaria de la economía capitalista. Curiosamente, en paralelo, se mencionaba el dato que la banca española obtenía ganancias y en días anteriores, que el número de millonarios había aumentado. Hace muchos años me enseñaron que el capital se nutre de la expoliación del trabajo socialmente construido. Si la mano de obra se mantiene constante, o disminuida, ese aumento de capital sólo se explica a través de un aumento de la tasa de explotación. ¿O no?


La nota se completaba con una serie de entrevistas a las personas de a pie, a quienes sufren en carne propia esa precarización del trabajo. Una maestra que posee dos trabajos, uno en la mañana y otro en la tarde, para completar sus ingresos y una conserje de una escuela con 20 años de estar a tiempo parcial. La primera daba la situación como algo natural e inevitable: “Hay que adaptarse a las condiciones del mercado.” repetía cual jaculatoria neoliberal, igual que el campesion bávaro imaginario que repetía piadosamente una serie de latinazos sin saber que significaban, pero algo bueno debía ser, se lo enseñó el sacerdote. Y la segunda, agradeciendo tener un trabajo, aún parcial, pero con el anhelo de que fuera lo contrario, un trabajo a tiempo completo. En ambos casos, el sistema capitalista ganó la partida.

3 comentarios:

  1. Las encuestas que se presentan, pueden estar bien desde el punto de vista científico. La manipulación es de los interesados en obtener ciertos resultados. Por ejemplo si se hace una encuesta en que se entrevista a las personas que tienen teléfono fijo, se puede concluir que X% de los habitantes del país que tienen teléfono fijo apoyan a cierto candidato, nunca que ese porcentaje represente a la totalidad de los votantes, como se ha venido haciendo con las últimas encuestas. Algunos lo hacen de mala fe, otros los interpretan de buena fe, por lo que podrían tener un duro despertar el próximo 2 de febrero.

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  2. Regreso después de una incapacidad profesional por severo cuadro depresivo. Gracias a quienes no retiraron a sus infantes de mi Escuela y a quienes me comprenden como Ana, Katmarce, DW, Recetas, Roncahuita, Tadeo, Ezequiel, Roy, Julia, Carmen, Eva, Jessi. También agradezco el cariño y el descaro de Hattori Hanzo. A quienes me han insultado y me han enfermado ahora que me siento bien, ahí les dejo esa caricatura:

    http://escueladelaninapochita.blogspot.com/

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  3. Me recordaste a un presidente ejecutivo de la CCSS hace unos años, que decía que no había problemas de aseguramiento porque, si bien habían disminuido las personas asalariadas, eso se compensaba con un aumento en los seguros voluntarios. Un análisis de la precarización del trabajo detrás de esa estadística brillaba por su ausencia!

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